Se trata de un gran esfuerzo institucional que funciona como una plataforma para rescatar del olvido el patrimonio material e inmaterial y dar visibilidad a esos espacios determinantes que permitieron el nacimiento del modelo empresarial más humano. El plan pretende registrar hitos históricos en los cinco continentes y asegurar que tanto los edificios como los archivos reciban la protección necesaria para evitar su deterioro y fortalecer así el orgullo de pertenencia de millones de socios.
Un compromiso ético con las raíces del movimiento
Para dotar de un rigor incuestionable a esta labor se ha redactado la Carta del Patrimonio Cultural Cooperativo que actúa como un manual ético y técnico para la gestión de este legado histórico. Bajo este reglamento cualquier sitio que aspire a ser reconocido debe acreditar un significado histórico profundo por haber sido escenario de hitos clave además de mantener un vínculo inquebrantable con los valores de ayuda mutua o democracia e igualdad.
Asimismo, se exige que cada espacio conserve su integridad original para que pueda servir como un testimonio fiel de su época ante las nuevas generaciones. Bajo estas estrictas premisas el proyecto ya ha comenzado a distinguir lugares de gran relevancia como la Unidad de Cooperativas de la OIT por su papel en el reconocimiento legal del modelo o el legendario Museo de los Pioneros de Rochdale en el Reino Unido que es mundialmente aclamado como la cuna del cooperativismo moderno.
Iconos mundiales que inspiran a las nuevas generaciones
Esta red de reconocimiento se expande con rapidez por todo el globo e integra espacios que honran a figuras fundamentales como el Museo Conmemorativo Naruto City Kagawa Toyohiko en Japón o el prestigioso Centro de Desarrollo Cooperativo Otalora de la Corporación Mondragón en el País Vasco. Este último se mantiene como un faro de vanguardia en la formación y en la evolución constante del ecosistema empresarial cooperativo a nivel internacional. A través de esta estrategia de preservación activa el movimiento no solo protege sus recuerdos sino que proyecta su inmenso valor social ante los nuevos cooperativistas que liderarán el cambio en el mundo del mañana.