«El cooperativismo sanitario es la solución para hacer sostenibles los sistemas nacionales de salud»



El doctor Carlos Zarco, nuevo director general y patrono de la Fundación Espriu, en la que toma el relevo al doctor José Carlos Guisado como primer ejecutivo, compatibilizará sus nuevas responsabilidades con las que actualmente tiene como director médico del Hospital Universitario Moncloa. En esta entrevista expone sus objetivos y opiniones sobre el cooperativismo sanitario

Carlos Zarco

¿Cómo hará compatible su trabajo en el hospital y en la Fundación Espriu?

La carga de trabajo en la Fundación Espriu, así como en la Organización Internacional de Cooperativas de Salud (IHCO) y en la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), dependía mucho de los cargos que José Carlos Guisado tenía en esas organizaciones y del nivel de representación internacional que había alcanzado la Fundación Espriu. Por supuesto, queremos recuperar esa posición lo más pronto posible; pero, mientras tanto, ni el número de reuniones ni el de viajes tendrán que ver con los que hacía el Dr. Guisado en tanto que presidente de la IHCO y consejero de la ACI.

¿Qué retos se ha marcado como director general de la Fundación Espriu?

Desde hace un año y medio solía acompañar al Dr. Guisado en sus citas internacionales. Estuve con él el año pasado en Antalya, en la asamblea de la ACI, que fue realmente muy educativa para mí. No solo por las elecciones que dieron la presidencia a Monique Leroux, sino porque pude darme cuenta de lo que representaba a nivel internacional la Fundación Espriu y de lo reconocido y solicitado que estaba el Dr. Guisado, a quien todas las delegaciones acudían a pedir consejo.

Aunque a nivel internacional el Dr. Guisado nos dejó el camino muy despejado, ahora el vicepresidente de la IHCO es el Dr. Eudes de Freitas Aquino, de Unimed de Brasil, que es quien está por el momento al frente de la organización. La cuestión ahora es cómo queda la Fundación Espriu, si optaremos a la vicepresidencia o a la presidencia, porque una de las misiones que se ha propuesto el Patronato es que la labor de José Carlos Guisado desde el punto de vista internacional se preserve y que, en un plazo corto, la Fundación Espriu recupere el camino que él marcó y vuelva a tener ese mismo nivel de representación.

Además, una de las cosas que necesita la Fundación es mayor presencia a nivel nacional. Este es el objetivo que me marco, porque creo que todo lo que se ha hecho a nivel internacional es muy poco conocido dentro del país, y no solo eso, ya que además muy pocos saben lo que representa la Fundación Espriu y las instituciones que la componen. Se ignora que Assistència Sanitària pertenece a una cooperativa de médicos, como lo es Lavinia, la propietaria de ASISA; que SCIAS es una cooperativa de usuarios propietaria de un hospital… Se desconoce todo esto pese a que estamos hablando de empresas de gran entidad, que crean miles de puestos de trabajo y dan servicio a millones de personas, que han construido 15 hospitales habilitados con la última tecnología y los mejores profesionales. Hemos hecho muy bien nuestro trabajo; ahora tenemos que darle la necesaria visibilidad. Creo que por ahí es por donde debemos caminar. Y en eso estamos, barajando ideas para ver cómo damos a la Fundación y las instituciones que la integran la importancia que tienen para que la gente las conozca.

¿Cómo llegó usted al cooperativismo sanitario?

Empecé a conocer lo que era ASISA cuando vine a trabajar a este hospital, a mediados de los noventa. Pero podría decir que mi doctorado en cooperativismo se llama José Carlos Guisado, que fue quien me puso al día, junto al Dr. Ivorra y el Dr. de Porres, de lo que era el modelo de cooperativismo sanitario del Dr. Espriu, un caso único a nivel estatal y muy poco frecuente a nivel mundial, en el que médicos y usuarios comparten la gestión sin intermediarios de ningún tipo.

Una de las grandes paradojas de las cooperativas es que son el modelo empresarial más valorado por la opinión pública pese a desconocer cómo funcionan. ¿Cuál es la explicación?

La gente identifica las cooperativas con conceptos muy bien aceptados socialmente, como la cooperación o el altruismo. Por supuesto, el movimiento cooperativo se beneficia de esa asociación de ideas, aunque luego es verdad que las cooperativas son solo noticia cuando las cosas no van bien, como ocurrió con el caso Mondragón. Lo que la gente desconoce es que la diferencia sustancial de las cooperativas, aunque lógicamente deben ser empresas sostenibles y rentables, estriba en que todos los beneficios los reinvertimos en nuestras propias estructuras, lo que permite generar riqueza, una asistencia de la mejor calidad con equipamiento a la última y mejores salarios para nuestros médicos. Y todo eso es posible porque no tenemos que pagar dividendos a ningún accionista. Eso es lo que hay que dar a conocer.

En esa línea, hay iniciativas a escala internacional, como el ambicioso estudio emprendido por la IHCO para determinar cuál es el impacto de las cooperativas en la salud de los ciudadanos…

Sí, es un estudio encargado por la IHCO a EURISCE (Instituto Europeo de Investigación sobre Cooperativas y Empresas Sociales). A este respecto, tengo que recordar una vez más al doctor Guisado, que siempre decía que si las entidades que integran la Fundación Espriu conforman la tercera o cuarta cooperativa sanitaria mayor del mundo no se debe tanto al número de cooperativistas como al de personas a las que se presta servicio. Porque si son tres o cuatro millones los ciudadanos atendidos, eso es lo que realmente da una idea de la magnitud de la obra.

ASISA colabora con el Sistema Nacional de Salud a través de Muface desde hace décadas. ¿Cómo cree que será esa colaboración en el futuro?
ASISA apostó desde el minuto uno por la colaboración con el Sistema Nacional de Salud, y los últimos datos indican que el 86 % de los funcionarios optan por las aseguradoras privadas, de las que ahora solo quedamos dos. En cuanto al futuro, entiendo que la Sanidad no puede ser más que complementaria si queremos que sea eficiente y eficaz.
Sería un disparate duplicar recursos. ¿Para qué construir un hospital público junto al de una cooperativa cuando puedes enviar a tus pacientes a este? Hay que tener sentido común y gestionar el dinero público de la mejor manera posible, porque los recursos son limitados, y más aún con una población envejecida.

Y en ese contexto de envejecimiento de la población y de costes cada vez más elevados que amenaza incluso la sostenibilidad de los sistemas públicos, ¿qué papel podría jugar el cooperativismo sanitario?

Creo que es la solución para hacer sostenibles los sistemas nacionales de salud. El que crea que el futuro está por llegar en determinados aspectos, se equivoca. Está aquí ya. Y van a cambiar muchísimas cosas: la nanotecnología, los fármacos dirigidos por genoma… Todo eso va a alargar la esperanza de vida, pero va a hacer que los costes sean tremendamente más altos. Y no solo me refiero a equipos de diagnóstico, sino al día a día: la polifarmacia a partir de determinada edad tiene un coste tremendo, y eso ahora con fármacos asumibles, pero cuando el fármaco sea más costoso va a ser muy difícil de mantener si no actuamos con sentido común y de forma complementaria.